¿Son los resultados la única medida del éxito?

Nos guste o no, la mejor forma de medir el éxito de los profesionales o de las instituciones, sean estas un equipo, una empresa o un país, es por sus resultados.

Para uno en particular, el mayor logro está en saber que diste todo. Que te atreviste. Que te arriesgaste. Que hiciste todo lo que pudiste. Que diste lo mejor de ti…

Pedirle a otra persona que valore y recompense nuestro esfuerzo por encima del resultado obtenido, es poco realista.
Para el resto del mundo, uno logra o no logra, un objetivo. Uno gana o no gana una competencia. Uno incrementa o no incrementa el valor de una empresa. Son mediciones duras. Importa poco si fue por suerte. Importa poco si no se logró pero estuvimos cerca. No importa si trabajamos muy duro. Lo mismo aplica en el caso contrario. Sea si lo conseguimos por suerte, si fue con las justas o si se logró sin mayor esfuerzo. El resto del mundo valora cuando logramos algo. El mundo premia y reconoce los resultados buenos, los resultados extraordinarios. Es la forma más práctica y racional para medir el éxito.

Pero hay algo fundamental en relación al logro de resultados. El principal punto a considerar en mi opinión, es si estos resultados son eventuales o son sostenibles en el tiempo.
Hay muchos casos de empresas que logran resultados a costa de destruir valor a futuro. Y eso tiene que ver muchas veces con la forma en que se mide y/o se incentiva a sus ejecutivos. Estos son Líderes que solo administran el corto plazo. Que solo buscan salir bien en la foto. Que están pensando en sus bolsillos y no en su institución.

Por otro lado, hay gente que crea valor a través de generación de resultados que son sostenibles. Resultados que impactan en el mediano y largo plazo. Resultados que nos agregan valor como personas o instituciones. Estos son los verdaderos Líderes del cambio positivo. Los Líderes que transforman empresas y las potencian en el tiempo.

Por supuesto que, en periodos largos de tiempo, es mucho más fácil y simple, observar y reconocer de lo que cada uno fue capaz o no. El problema es que normalmente tenemos que evaluar resultados específicos que se dan en periodos relativamente cortos. En algunos casos, como puede ser para un deportista, la principal medición tiene que ver con competencias que pueden tomar segundos, minutos o como mucho horas. En el caso de las empresas, las mediciones más importantes tienen que ver con el desempeño de los principales indicadores financieros, sean mensuales, trimestrales o en el mejor caso anuales. Pero en todos estos casos, para poder evaluar cómo progresamos, debemos medir y evaluar permanentemente los indicadores relacionados con las transformaciones y/o los cambios que debemos realizar para mejorar nuestras competencias o ventajas competitivas.  Esto permite evitar sorpresas y además anticipar nuestro posible resultado. Si sólo medimos el resultado final de un evento en particular, caemos en el riesgo de dejarnos llevar por acciones de corto plazo para mejorar ese resultado y no nos enfocamos en evolucionar y crear valor a largo plazo.

 

En el caso de uno mismo, sea a nivel personal o como Líderes, también es clave enfocarnos en el progreso que vamos haciendo. Cómo nos hacemos mejores. Cómo logramos ventajas competitivas. Cómo vamos construyendo el camino que nos ayudará a lograr un resultado.   Pero la gran diferencia es que más allá de cómo nos valoren, la mayor satisfacción viene de uno mismo. Es nuestra propia conciencia. Es esa voz interior que tiene cada uno de nosotros. Ese sentimiento al que nunca podemos engañar. Es saber que dimos lo mejor.
Habrá algunas veces que, aun habiendo ganado, sabremos que pudimos dar más. Habrá otras veces que, aun habiendo fracasado en alcanzar un resultado, sabremos que dimos todo y que difícilmente hubiéramos podido hacerlo mejor. ¿Como saber que estamos dando lo mejor de nosotros?
Nadie mejor que uno mismo para saber si está haciendo lo necesario. Para saber si tenemos una visión clara de lo que queremos lograr. Para saber si estamos desarrollando las capacidades necesarias para lograr nuestra visión. Para saber si tenemos el foco y la determinación para priorizar, superar barreras y encontrar la forma de lograr que las cosas ocurran. * ¿Quieres lograr objetivos que parecen imposibles? La clave es la determinación

Para cada uno de nosotros, saber que dimos los mejor, que hicimos todo lo que estaba a nuestro alcance para lograr un objetivo, es incluso mucho más importante que lograr un resultado en sí mismo. Para el resto del mundo no. No pretendamos que otros puedan ver o entender lo que solo cada uno de nosotros puede ver en su interior. Por eso para los demás, lo único que cuenta, son los resultados.

Como Líderes debemos asegurarnos, que además de los objetivos de un periodo, medimos los progresos que hacemos en cada una de nuestras capacidades estratégicas. Debemos  identificar a las personas de nuestro equipo que nos ayudan a desarrollar fortalezas. A las personas que hacen la diferencia porque mejoran nuestras  competencias y ventajas competitivas. A las personas que crean valor y consiguen resultados sostenibles que incluso se potencian en el tiempo.

Como individuos debemos saber, que debemos enfocarnos cada día a ser mejores en todo lo que hacemos y que no hay mayor reconocimiento para uno mismo que saber que dimos todo.

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