Definiendo los factores críticos de éxito: enfócate en tus fortalezas y actúa coherentemente

Cuando las empresas definen sus prioridades estratégicas enfocadas en sus fortalezas y actúan coherentemente, logran mejores resultados. Parece evidente, pero hay muchas empresas que no lo hacen.

Cualquier estrategia exitosa busca obtener el mayor provecho posible de las fortalezas con las que se cuenta. Por ello, es importante reflexionar y entender cuáles son esas capacidades que nos diferencian de nuestros competidores y que pueden ser consideradas fortalezas. En esta reflexión, debemos incluir capacidades que aún cuando parezcan menores puedan ser aprovechadas para la coyuntura actual.

En un articulo de Harvard Business Review, titulado The Coherence Premium, escrito por Paul Leinwand y Cesare Mainardi, se reafirma la importancia de estos conceptos.

“La verdad es así de simple, y sin embargo es increíblemente difícil de internalizar. De hecho, es la empresa rara la que se enfoca en “lo que hacemos mejor que nadie” al tomar cada decisión operativa en cada unidad de negocio y línea de productos. Más raro aún es la compañía que ha alineado sus capacidades internas de diferenciación con la posición correcta del mercado externo. Llamamos a tales compañías coherentes.”

Y continúa diciéndonos:

“La mayoría de las empresas no pasan  la prueba de coherencia porque prestan demasiada atención al posicionamiento externo y no lo suficiente a las capacidades internas. Sucumben a la intensa presión por el crecimiento de primera línea y persiguen negocios en mercados donde no tienen la capacidad para mantener el éxito. Incluso en el modo de contracción, cuando las empresas se reducen y tratan de sacar más de la ejecución, la mayoría de las estrategias no prestan suficiente atención a las capacidades. La reducción de costos, por ejemplo, suele ser un ejercicio general, en lugar de una reasignación de recursos. En la mayoría de estas empresas, la estrategia y las capacidades se tratan como temas separados”.

En resumen, lo que nos sugiere ese artículo es que la estrategia debe alinear las capacidades que constituyen en sí mismas las fortalezas de una empresa, con las oportunidades correctas del mercado.

Por otro lado, la coherencia de una empresa debe darse de arriba hacia abajo. Los líderes, empezando por el presidente de una empresa, deben actuar siempre coherentemente. Lo importante no es lo que dicen, es lo que hacen”.

Las personas se sienten mucho más comprometidas y motivadas cuando existe coherencia entre lo que sus líderes les piden hacer y los fundamentos de la organización. La coherencia genera armonía y estabilidad. Es el alineamiento entre la cultura organizacional y las creencias de las personas.

Por otro lado, la falta de coherencia puede ser muy perjudicial. Hay instituciones que, teniendo extraordinarias ideas y conceptos que difunden vigorosamente, tienen problemas serios de reputación.

Resulta que estas instituciones, tanto en su gobierno corporativo como en el trato a sus empleados, y en la atención a sus clientes, hacen muchas veces lo opuesto a lo que dicen.

No sólo no tienen coherencia, sino que generan un sentimiento de falta de integridad y de valores. Problemas, que afectan la imagen y la reputación de estas Instituciones, por lo cual, los clientes, socios de negocios y proveedores dejan de creer en ellas. Incluso el propio personal, incluyendo en muchos casos a los mismos directivos, pierden por completo la confianza en la empresa.

Resolver los problemas de reputación toma mucho tiempo y requiere de un nuevo liderazgo. Aún cuando demande algún esfuerzo, es mejor mantener la coherencia de todos nuestros actos que tener que lidiar con problemas de reputación.

Ghandi Coherencia

¿Qué debemos hacer?

Como líderes, lo primero que debemos hacer es asegurar que toda nuestra organización entiende claramente quienes somos y hacia dónde vamos. Para ello, debemos tener claramente definidos los fundamentos principales que debe tener una organización.

¿Cuáles son estos fundamentos?

Algunos de los fundamentos más importantes para una empresa son los siguientes:

  • Propósito
  • Valores
  • Vision
  • Objetivos
  • Politicas
  • Estrategias

De estos fundamentos se desprenden los Factores Críticos de Éxito (FCE), que son nuestras prioridades estratégicas y representan el cómo al ser ejecutados adecuadamente, nos permitirán evolucionar favorablemente y ser exitosos como empresa.

FCE, Fortalezas y Coherencia

Si fuera necesario modificar los fundamentos y/o en particular los FCE, es clave vincular a la alta dirección. Estamos hablando de los líderes y/o las personas más influyentes que representan a cada una de las áreas de la Organización. Es recomendable realizar esta tarea a través de un workshop o taller presencial.

Los participantes, interactuando entre ellos y como parte del equipo responsable de esta tarea, deben validar los fundamentos y  terminar definiendo los FCE de la empresa.

Estos FCE deben  tal como se mencionaba en el articulo anterior, considerar las fortalezas de la empresa,  que a su vez deben estar alineadas con las oportunidades del mercado existentes.

Ya sea que hubiera sido necesario modificar los fundamentos o no, una vez que los FCE, o sea nuestras prioridades estratégicas, están  claramente definidos, tenemos que asegurarnos que son transversales a la organización. Y sobre todo, que cuentan con el apoyo y la colaboración de todos los líderes de la empresa. De forma que se puedan ejecutar de la mejor forma posible; a través de acciones concretas, responsables, fechas y KPI que deben ser reflejados en los objetivos específicos de cada una de las áreas de la organización.

Pueden encontrar mayor detalle sobre estos últimos conceptos en el artículo 3 ideas para mejorar la Ejecución de Proyectos Estratégicos.

Adicionalmente, estos FCE deben comunicarse y reforzarse en el tiempo. Una forma de hacerlo es premiando públicamente los comportamientos que contribuyen al éxito de los mismos. (una vez más la importancia de la coherencia).

También es importante tomar las acciones correctivas necesarias cuando los comportamientos de algún área o persona no estén alineados con alguno de los fundamentos de la empresa. Estas acciones correctivas pueden ser de capacitación o punitivas, según el caso lo amerite.

Por último, es muy importante asegurar que todos los líderes de la organización, empezando por los de mayor nivel, no solo son el ejemplo, sino que son activos promotores de la Coherencia que debe existir entre cada uno de sus actos y los fundamentos y FCE de la institución.

Las empresas que se enfocan en sus fortalezas y actúan coherentemente tienen un equipo más motivado y más comprometido. Un equipo más motivado y más comprometido, logra que sus clientes estén más satisfechos con nuestros servicios y nuestra empresa. Tener clientes más satisfechos, nos ayuda a lograr mejores resultados financieros y un mayor valor de nuestra marca.

Mundial Rusia 2018: las lecciones que nos dejan la selección y la barra peruana

¿Por qué a pesar de haber perdido los dos partidos jugados, todos los medios hablan positivamente de Perú?

De acuerdo a un artículo de BBC Mundo, “puede que el Perú no haya ganado ningún partido hasta ahora, pero triunfó por goleada en las graderías y calles de Rusia. Hinchas de otros países, voluntarios que trabajan en los estadios y comentaristas deportivos resaltan el enorme entusiasmo que los aficionados peruanos llevaron a la Copa del Mundo”.

“Nunca había visto nada igual en un Mundial”, dijo el comentarista de ITV, Lee Dixon, durante el encuentro en el que la ‘blanquirroja’ fue derrotada por la selección francesa 1-0 este jueves.

Personalmente, he tenido la suerte de vivirlo directamente en Rusia y poder sentir esta inmensa sensación de orgullo que nos ha dejado este mundial a muchos peruanos.

Al leer varios artículos, incluyendo algunos escritos desde la tristeza de ser prontamente eliminados, me topé con una pregunta que me pareció muy interesante:

“A este Mundial no llegamos para ser el tercer país eliminado. ¿Para qué llegamos, entonces?”, se plantea el periodista y escritor Daniel Titinger en el artículo publicado por el New York Times.

Cuando le hice esta pregunta a mi hija, después de varias lágrimas y todavía con la pena de haber perdido con Francia, ella me dijo: “Siempre recordaré lo que sentí cuando cantamos el himno en el estadio: la fuerza con que se escuchaba, ver a nuestros jugadores y nuestra bandera gigante en el campo de juego y especialmente poder compartir con todos los que estábamos allí esa sensación de estar todos unidos y ser más peruanos que nunca”. ¡No puedo estar más de acuerdo!

Haber llegado a este mundial nos ha permitido ganarnos el respeto, la admiración y especialmente el cariño de la opinión pública a nivel mundial.

Haber llegado a este mundial nos ha permitido sentir el orgullo de ser peruanos, algo que no siempre aflora con tanta fuerza. Como mencionó un buen amigo, “el fútbol es algo más que patear una pelota. El fútbol es amistad, solidaridad, ayudar, muestras de cariño y mil cosas más”.

¿Qué lecciones nos deja esta selección?

  • La importancia de generar confianza
  • Balance entre el corto plazo y el largo plazo
  • Cultura de respeto, hacer las cosas bien y actitud positiva

La importancia de generar confianza

Parece fácil, pero usualmente no lo es. Lograr que los dirigentes, el equipo y la afición estén unidos en torno a un ideal sólo se puede lograr cuando se genera un ambiente de confianza y de motivación para lograr un objetivo de trascendencia. Del objetivo inicial de clasificar al mundial a lograr cambiar nuestro fútbol desde las bases para tener buenos resultados en forma sostenida, hay todavía mucho que hacer. Pero lo importante es que hoy, tanto dirigentes, como jugadores y aficionados, creemos que es posible.

Lo mismo sucede con una empresa. Es importante tener un propósito, objetivos y prioridades estratégicas que permitan que tanto la alta dirección, los gerentes y los empleados estén alineados. Y es aún más importante lograr la confianza de los clientes o las personas que usan nuestros productos o servicios. Debemos lograr que crean en nosotros, que sean nuestros fans, que quieran seguir con nosotros aun cuando puedan haber tenido algún problema eventual.

Balance entre el corto plazo y el largo plazo

Es fundamental enfocarse en ganar cada partido que viene con la finalidad de lograr el objetivo de clasificar o ganar un campeonato. En una empresa debemos tener acciones específicas diarias o semanales que nos permitan ejecutar exitosamente nuestros proyectos y lograr, o si se puede exceder, nuestras metas del año.

Pero el mundo no termina allí. Para nuestra selección es importante realizar una planificación de largo plazo y desarrollar estrategias que nos ayuden a seguir fortaleciéndonos y evolucionando para tener un equipo aún más fuerte y volver a clasificar al próximo mundial. En cualquier empresa, el largo plazo también es fundamental. Sin importar la presión del corto plazo, es clave tener ese equilibrio. Necesitamos lograr un balance entre el tiempo y los recursos que dedicamos a nuestros objetivos de corto y largo plazo.

Cultura de respeto, hacer las cosas bien y actitud positiva

La importancia de crear esta conciencia en todos los estamentos de la sociedad, sobre lo que podemos lograr a través del fútbol, es vital para el desarrollo y la unión de todos los peruanos.

Más allá de nuestras diferencias, tenemos la oportunidad de juntos contribuir a crear un país mejor. Un país donde el respeto, hacer las cosas bien y tener una actitud positiva sean parte inherente de nuestra cultura. Permítanme extenderme un poco más en estos conceptos:

  • Respeto por las leyes y por las reglas. Respeto por las ideas que puedan ser diferentes a las nuestras. Respeto por el individuo y los derechos que cada uno de nosotros tiene, incluyendo la honorabilidad de cada persona. Es jugar limpiamente. Es respetar las decisiones del árbitro. Es una barra que, en una gran mayoría, se viene comportando en esta Copa del Mundo de forma ejemplar, por lo cual los peruanos nos hemos ganado el reconocimiento de la prensa internacional.
  • Hacer las cosas bien es acostumbrarnos a planificar. Es comprometernos con lo que nos toca hacer y hacerlo bien. Es también priorizar cuando sea necesario. Es un trabajo que viene siendo llevado a cabo por dirigentes, gerentes y el comando técnico de la selección gracias a los cuales hemos logrado la ansiada clasificación al mundial, donde a pesar de haber sido eliminados, nuestro equipo ha sido reconocido por su disciplina táctica. Es tener ya planificados partidos amistosos con Alemania y Holanda. Es haber llevado a la selección juvenil al mundial, no sólo para apoyar como sparring sino para que aprendan de la experiencia de vivir un mundial. Es seguir planificando el futuro para que podamos tener un mejor equipo el próximo mundial.
  • Actitud positiva es mantener el optimismo en las buenas y especialmente en las malas. Es estar siempre dispuesto a ayudar. Es sonreír tanto como sea posible. Es ser agradecidos. Es una afición que ha apoyado a la selección, desde cada rincón del país, a través de las redes sociales y fundamentalmente a través de una barra de gente que viajó miles de kilómetros para que nuestra selección jugara como si fuera local en cada estadio. Es una barra que no dejó de alentar a la selección aun cuando hayamos perdido dos partidos y hayamos sido eliminados tempranamente del mundial.

En una empresa, crear una cultura en la que promovemos y ayudamos a desarrollar los valores que nos permitirán integrar a toda la organización es uno de los pilares del éxito.

El respeto siempre será fundamental: respeto por las reglas, respeto por las personas, respeto hacia nuestros proveedores, socios de negocios y clientes.

Hacer las cosas bien significa ejecutar en la mejor forma posible cada uno de nuestros proyectos. Significa lograr el alineamiento y la colaboración de todas las áreas. Es tener líderes que prediquen con el ejemplo.

La actitud positiva se promueve creando un ambiente agradable y de confianza, en el que se estimule la colaboración y un adecuado balance de vida. Esto ayudará a tener gente más feliz y más comprometida. Y como empresa, nos permitirá tener mejores resultados en forma sostenida.

Como en la vida o como en el fútbol, en nuestras empresas, nada es más importante que las personas. Por eso el rol de los directivos y los líderes de una empresa es crucial. De cada uno de ellos depende que se puedan crear estas mismas condiciones que le permitieron a nuestra selección ser exitosa:

  • La importancia de generar confianza
  • Balance entre el corto plazo y el largo plazo
  • Cultura de respeto, hacer las cosas bien y actitud positiva

“Los líderes sobresalientes salen de su camino para potenciar la autoestima de su personal. Si las personas creen en sí mismas, es increíble lo que pueden lograr”
Sam Walton, fundador de Walmart y Sam’s Club

El líder, la cultura organizacional y el éxito de la transformación digital

Estamos viviendo una revolución digital que se ha acelerado fuertemente en estos últimos 5 años por el impresionante crecimiento de los smartphones. Éste es un nuevo mundo: más digital, más conectado y donde todos estamos más expuestos.

En este nuevo mundo, las personas y las empresas generan permanentemente nuevos contenidos de todo tipo. Contenidos que son gestionados de una u otra forma por tecnologías que no dejan de evolucionar, entre las cuales se encuentran Cloud Computing, Big Data, IOT, las redes sociales y diversos sistemas de mensajería. Sin el aprovechamiento de estas tecnologías, es muy difícil que una empresa pueda ser exitosa en el futuro.

Estos contenidos se encuentran en todas partes y en todos los ámbitos, incluyendo el fútbol. Hoy se sabe que en un partido se generan más de 8 millones de datos. Al igual que otros equipos, la selección peruana comenzó a explotar algo de esta información en las últimas eliminatorias. Ésto permitió evaluar mejor el rendimiento y la productividad de los jugadores, gracias a lo cual, el comando técnico pudo tomar mejores decisiones a la hora de seleccionar a los jugadores.

La clave en la gestión de contenidos es bastante simple de entenderse. Hay que capturar datos que generen información de valor para  tomar mejores decisiones.

La comunicación a través del uso de las redes sociales y sistemas de mensajería también es muy relevante para posicionar a la empresa. Representa grandes riesgos y oportunidades y nos da la oportunidad de interactuar en forma mucho más efectiva, tanto al interior como al exterior de la empresa. Nos brinda la oportunidad de estar mucho más cerca y reaccionar rápidamente a las experiencias y los sentimientos expresados por todo tipo de público, incluyendo a nuestros colaboradores, clientes y proveedores. Generar una buena estrategia de comunicación, involucrando a todos los colaboradores, es muy potente. Pero no es suficiente, no basta con tener un perfil activo y comunicarnos con el mundo a través de las diversas redes sociales y demás aplicaciones.

La transformación digital va más allá. Tiene que ver con innovar para mejorar nuestros procesos. Brindar mejores servicios. Crear ventajas competitivas que nos permitan mejorar nuestros resultados en una forma sostenida. La transformación digital no termina nunca. Es un proceso de mejora continua. Por ello, se requiere una nueva cultura organizacional que debe ser soportada por todos los líderes.

La transformación digital consiste en aprovechar la tecnología y crear valor a través de nuevos o mejores procesos que contribuyan principalmente a:

  • Generar nuevos ingresos
  • Lograr mayores eficiencias
  • Mejorar la experiencia de los clientes
  • Mayor capacidad de respuesta a los cambios del mercado
  • Incrementar el alineamiento y la colaboración de nuestros equipos

Por otro lado, no basta con definir y priorizar algunas iniciativas para crear nuevos procesos. Diversos estudios nos hablan de un gran número de proyectos de transformación digital que fracasaron en su ejecución. En muchos casos, estas iniciativas no tuvieron éxito a pesar de ser llevadas a cabo por personas capaces y de usar metodologías probadamente eficaces.

Para llevar a cabo una transformación digital, es necesario involucrar a toda la empresa. Se requiere de un cambio de la cultura organizacional.

Este cambio cultural, tiene que empezar por los líderes, cuyo comportamiento y conocimiento, tiene que estar a la altura para poder liderar a sus equipos hacia la transformación digital. Por ello es fundamental que todos los líderes estén comprometidos y entiendan que por encima de los objetivos de cada una de sus áreas, hay grandes objetivos de esta transformación digital que involucran a toda la empresa y que son prioritarios. Se necesitan líderes que a través de su comportamiento y su conocimiento, puedan  llevar a cabo este cambio cultural.

Principales pasos para iniciar un proceso de transformación digital:

  1. El CEO y el Comité Ejecutivo de una empresa deben ser el ejemplo y estar comprometidos con las iniciativas de transformación.  Deben participar activamente promoviendo, fomentando y motivando a la organización para crear una nueva cultura que permita la transformación digital de la empresa.
  2. La estrategia digital debe ser primordialmente enfocada en el cliente. Las prioridades deben estar enfocadas en mejorar los procesos que le faciliten la vida al cliente en su interacción con nuestra empresa.
  3. Tenemos que capacitar y motivar al personal. Empezando por los líderes, para que puedan entender la importancia de los cambios y los beneficios que trae la transformación digital. También es importante que se entienda el rol que juega cada área y cada persona.
  4. Debemos priorizar la ejecución de los proyectos de transformación. Hay que dotarlos de equipos transversales a la organización,  que incluyan personas de las diferentes áreas. De esta forma se maximizará el éxito de cada uno de los proyectos.
  5. Sistema de incentivos. Es importante que esté alineado y promueva el éxito de estas iniciativas de transformación en toda la organización.
  6. Contar con un modelo de seguimiento periódico. Debe ser liderado por el CEO de la empresa. La revisión de los proyectos debe hacerse como parte del Comité Ejecutivo. La idea es entender los progresos de cada proyecto y ver la forma de acelerarlos y potenciarlos. Es una gran oportunidad para capturar aprendizajes que puedan capitalizarse en el futuro.

La clave del éxito de la transformación digital consiste en generar un cambio de la cultura organizacional que involucre y comprometa a todo el personal. El Líder es el principal responsable de generar este cambio.

 

El Secreto de la Felicidad

“El secreto de la felicidad no es hacer siempre lo que se quiere sino querer siempre lo que se hace”
Leon Tolstoi

Muchos estudios coinciden en que las personas felices trabajan mejor y son más productivas. También nos dicen que las empresas donde hay más trabajadores felices tienen mejor desempeño financiero que las demás. Pasamos demasiado tiempo en el trabajo, por eso es fundamental  entender la felicidad de las personas como un elemento clave para obtener mejores resultados en nuestra empresa.

Robert Waldinger, quien es el cuarto director de un estudio sobre la felicidad que viene realizando la Universidad de Harvard desde 1938, nos dice: “No se trata de pasar más tiempo en el trabajo, sino de poner más atención en el otro, de conectar más con los otros, en lugar de dar por descontado que el otro siempre está allí.

Es difícil encontrar algo que sea más importante para una persona que ser feliz; que sentirse feliz. “Lo que encontramos es que, en el caso de las personas más satisfechas en sus relaciones, más conectadas a otros, su cuerpo y su cerebro se mantienen saludables por más tiempo“, añade Waldinger.

Se puede hablar muchísimo sobre la felicidad y cómo lograrla, pero en este articulo quiero enfocarme en tres aspectos que son continuamente destacados por diversos artículos y que pueden ayudarnos mucho a sentir esa felicidad tan deseada:

  • Balance

  • Actitud Positiva

  • Dar

El primer aspecto tiene que ver con nuestro balance de vida. Estamos hablando del balance que debemos tener para manejar adecuadamente los factores que son realmente importantes para cada uno de nosotros. Las personas solemos tener algunos factores que consideramos muy relevantes y que impactan en nuestra sensación de felicidad. Por ejemplo:

  • Actividad profesional
  • Relación con nuestra pareja
  • Relación con nuestros hijos y/o familiares más cercanos
  • Relación con nuestros amigos más cercanos
  • Actividad Artística, Deportiva o Hobby
  • Actividad Espiritual

Lo importante de lograr un balance, es que debemos cuidar de todos los factores. Es mejor que todos estén razonablemente bien, a que tengamos 3 espectaculares y uno mal. Basta que uno esté mal, siendo un factor importante para nosotros, y nos afectará en forma significativa. Por eso nuestra foco debe ser alcanzar ese equilibrio y asegurar que todos estén bien. El adecuado manejo de nuestras prioridades según las circunstancias del momento que vivimos, es la clave para lograrlo.

El segundo aspecto tiene que ver con la actitud positiva. Tiene que ver con nuestro optimismo y en cómo nos sentimos respecto a cada uno de los factores antes mencionados. En pocas palabras, es nuestra actitud al ver el vaso de agua, que puede estar medio lleno o medio vacío, de acuerdo a los ojos que lo miran. (Ver mi articulo anterior “Rodeate de gente con actitud positiva”)

El tercer aspecto tiene que ver con la importancia de dar. Usualmente tendemos a pensar en lo que queremos de la vida, sea dinero y/o bienes materiales, una promoción en el trabajo o el reconocimiento de otras personas. El dar es una parte fundamental en la vida, que no solo genera una vibra positiva que nos ayudará a lograr lo que queremos, pero sobre todo que nos permitirá sentir una satisfacción mucho mayor que cuando recibimos algo.

Y es en estos dos últimos aspectos, la actitud positiva y la importancia de dar, donde aparece uno de esos héroes anónimos, esas personas que son ejemplo e inspiración para muchos de nosotros.

Permítanme compartir una historia que pude vivir muy de cerca y que fue un verdadero ejemplo de vida para todos los que tuvimos la suerte de trabajar con Eduardo, más conocido como “Eduardito”, a quien conocí hace algunos años, cuando trabajaba como directivo en una empresa bastante grande y en mi área éramos cerca de 500 personas.

Como en muchas empresas de servicios, en este grupo había directivos, gerentes y profesionales de gran experiencia y muy buen nivel académico. Eduardito, no había tenido formación profesional y tenía más bien un rol administrativo. Era el conserje para toda el área y tenía un salario menor al de la mayoría. Ese puesto que básicamente era un apoyo para realizar recados de todo tipo, ya casi no existía en esa época, pero a nosotros nos resultaba de gran utilidad, más aún, por la extraordinaria actitud positiva y la efectividad con la que Eduardito realizaba todas las labores que se le encomendaba.

Eduardito llamó mi atención rápidamente porque se hacía querer por todos. Siempre dispuesto a ayudar. Siempre con una sonrisa. Siempre tan educado. Era uno de los principales líderes del programa de voluntariado de la empresa y le dedicaba tiempo e incluso -algunas veces- dinero de su propio bolsillo.

Incluso en los momentos más difíciles que tuvo que afrontar, como la perdida de algún ser querido, o los problemas -que a más de uno de nosotros-, nos hubiera afectado significativamente, él mantenía esa buena vibra tan característica de su persona.

Sorprendido gratamente tantas veces por esta actitud tan positiva, un día lo llamé a mi oficina y le pregunté porque siempre estaba así… y me respondió: “Es que yo siempre he tenido muchísima suerte”, soy muy afortunado por tener este trabajo, por trabajar cerca de tanta gente buena, soy muy afortunado por todo lo que me ha dado la vida”, “Por eso y porque me gusta, trato de ayudar a otras personas, para devolver de alguna forma, toda la fortuna que yo tengo”. En ese momento tuve que hacer un gran esfuerzo para contener mis emociones, tuve que disimular lo mal que me sentía cuando pensaba cómo en algunas ocasiones, me afectaba incluso me podía poner de mal humor por cosas tan triviales, que ahora súbitamente me parecían insignificantes. Eduardito, con su sencillez, su humildad y su sabiduría, me estaba dando una gran lección de vida. Vivir la vida con actitud positiva. Decidir ser felices. Ser agradecidos y dar lo mejor de sí mismo a los demás. Ser humildes y apreciar todo lo que está a nuestro alrededor.

Eduardito me ayudó a entender, que la felicidad no tiene que ver con cuánto tenemos, sino con cuánto valoramos lo que hemos logrado,  lo que tenemos y lo que somos.

Por eso es fundamental que las organizaciones  y los líderes nos preocupemos por promover un ambiente positivo que contribuya tanto a la felicidad de las personas, como también al éxito de la empresa.

Estos son algunos de los aspectos más importantes que debemos considerar para ayudar a crear un ambiente positivo en nuestra organización:

  • Espacio físico agradable.
  • Clima de confianza, respeto, trato justo, transparencia, coherencia.
  • Contratar, desarrollar y retener gente con actitud positiva.* Destacar, reconocer y promover los casos que puedan ser considerados como ejemplos a seguir.
  • Alineamiento de la organización: propósito, visión, objetivos y prioridades.
  • Foco en el cliente (externo e interno)
  • Actividades de Integración que promuevan la colaboración.
  • Oportuno y adecuado reconocimiento a los individuos y equipos que más contribuyen al logro de objetivos.

En resumen, preocuparnos por crear un ambiente agradable y de confianza, donde se promueve el balance de vida, la actitud positiva y la colaboración, nos ayudará a tener  gente más feliz y más comprometida que nos permitirá lograr mejores resultados.

¡Rodéate de gente con actitud positiva!

Winston Churchill decía “la actitud es una pequeña cosa que marca una gran diferencia”. De acuerdo a un estudio de la Universidad de Harvard, el 88% del éxito de un ser humano se debe a la actitud. En pocas palabras, la actitud es la base fundamental para todo lo que se quiere lograr.

Es muy importante tener una actitud positiva y convertirla en un hábito, uno que todos los líderes y sus equipos deben tener porque los ayudará a ser exitosos.

Diez características que usualmente tienen las personas con actitud positiva:

  • Son optimistas, sonríen a menudo y transmiten buena vibra.
  • Tratan con respeto a todas las personas (por ejemplo: saludan, piden ‘por favor’, dicen ‘gracias’)
  • Trabajan en equipo y se relacionan bien con otras personas.
  • Inspiran positivamente y motivan a otras personas.
  • Son leales, se comprometen y hacen todo lo posible por cumplir lo acordado.
  • Son perseverantes.
  • Son apasionados.
  • No importa cuánto sepan, siempre quieren seguir aprendiendo.
  • Son agradecidos y expresan reconocimiento a otros cada vez que pueden hacerlo.
  • Transmiten humildad.

Las personas que tienen estas características, son quienes hacen la diferencia. Ellos se desarrollan personal y profesionalmente. Ellos impactan en su entorno. Ellos generan un ecosistema de emociones positivas que llega a sus clientes, asociados de negocios y colaboradores. Por eso, se debe aprovechar cada oportunidad que se tiene para captar gente con actitud positiva.

Cinco momentos cruciales que nos permiten escoger a ‘nuestra gente’:

  1. Traer a alguna persona de otra área al equipo.
  2. Un proceso de contratación.
  3. Incorporación de un nuevo proveedor (socio de negocios).
  4. Cuando se tiene oportunidad de optar por un nuevo jefe o con un nuevo equipo.
  5. Desarrollo de un nuevo proyecto que involucra asociarse con otra persona.

Los líderes deben asegurarse que tienen el mejor equipo. Por eso cada vez que enfrentan un momento crucial, deben aprovechar esa oportunidad.

Contar con personas que tienen mucha experiencia y conocimiento es muy importante dependiendo del rol que se requiera cubrir, pero no es suficiente. La actitud hace la diferencia. Por eso, es importante promover comportamientos que ayuden a mejorar las relaciones humanas como parte de la cultura organizacional.

Cada vez que sea posible, hay que incorporar en el equipo a personas con actitud positiva. De esa forma, se irá creando un ambiente de armonía y colaboración que permitirá aumentar significativamente las posibilidades de ser exitosos.

Odebrecht y la corrupción: ¿cómo los líderes pueden evitar conflictos de intereses?

Lamentablemente, con algunas excepciones, muchas empresas peruanas carecen (o si los tienen, no se practican regularmente) de Códigos de Conducta o Códigos de Ética, que deberían ser la base sobre la cual se construye la cultura organizacional de una institución.

Hoy cobra significativa importancia debido a los hechos de corrupción asociados a Odebrecht, los cuales han comprometido a muchos líderes políticos y empresariales que han visto su reputación seriamente afectada por una situación que más allá de temas legales, ha reflejado un comportamiento ético muy pobre y ha evidenciado diversos casos de conflictos de intereses.

 

Ejemplos de conflictos de intereses de personas que representan a una institución:

  • Compartir información confidencial con terceros no autorizados.
  • Realizar acuerdos con algún tercero que puedan ser perjudiciales para la institución.
  • Hacer negocios o tomar alguna acción con terceros, donde la persona o algún familiar directo, tenga algún interés laboral, económico o financiero.
  • Beneficiarse a sí mismo o a familiares directos haciendo uso de su cargo.
  • Aceptar favores personales o el tratamiento preferencial de un tercero, como resultado de su cargo o de las decisiones que puedan favorecer a dicho tercero.
  • Ofrecer a un tercero o recibir de un tercero, algún beneficio, regalo o agasajo (salvo excepciones que sean parte de una práctica comercial masiva), que pueda interpretarse como un soborno.
  • Realizar negocios con terceros, representando a otra empresa, que puedan afectar los intereses de la institución.

¿Cómo evitar los conflictos de intereses?

Todas las relaciones comerciales de una institución, sea esta pública o privada, deben llevarse a cabo en un entorno de honestidad, transparencia y sentido de equidad.

Con esta finalidad, es importante que cuenten con un Código de Conducta (usualmente es también llamado Código de Etica, Normas de Comportamiento, Principios de Actuación, etc).

El Código de Conducta, debe ser plasmado en un documento que incluya los principales valores y normas de comportamiento. Los conflictos de intereses constituyen una parte esencial  del mismo, y deben ser expresados con ejemplos claros, que no dejen duda sobre los comportamientos deseados.

Este documento debe ser difundido y comunicado a todo el personal de la organización. Pero no basta con comunicarlo, es fundamental asegurar que ha sido entendido y aceptado por todas las personas de la organización.

Por ello es muy recomendable certificar la lectura y el entendimiento de todo el personal, sin excepción. Esta certificación puede hacerse por lo menos una vez al año, con el apoyo de cursos virtuales, desarrollados bajo el concepto de ‘E-Learning’ o a través de documentos físicos que deben ser aceptados, comprendidos y firmados.

En adición a estos cursos, en el día a día, los líderes juegan un rol muy importante en lograr que se sigan y se pongan en práctica todos los valores y comportamientos promovidos por el Código de Conducta. A través del ejemplo, deben ayudar a entender y difundir cómo se debe actuar en cada situación que pueda resultar comprometedora. De esta forma, contribuirán a generar confianza, armonía y estabilidad entre la Cultura Organizacional y las creencias y los propósitos individuales de todas las personas que pertenecen a la institución.

Así como en una familia, los hijos son los primeros en darse cuenta de la coherencia, entre lo que sus padres dicen y lo que realmente hacen; en una organización, todas las personas están siempre observando con atención lo que hacen sus líderes.

El líder debe ser muy cuidadoso de la consistencia y la coherencia de cada uno de sus actos con los valores y principios que son promovidos por su institución. Las excepciones, pueden destruir la cultura y la confianza de una organización.

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Daniel Peredo: ¿cuáles son sus principales lecciones de liderazgo?

¿Cómo fue que un periodista y locutor deportivo logró el reconocimiento y aprecio de tantas personas?

Basta con ver las muestras de cariño expresadas por miles de peruanos ante su súbita partida para entender su trascendencia y su liderazgo en el mundo del fútbol.

(foto pública en Facebook de Daniel Peredo)

Si bien Daniel Peredo tenía muchas fortalezas que se podrían destacar, este artículo busca resaltar  las características más importantes que tenía como líder de opinión y sobre la forma en que se relacionaba con las personas de su entorno de trabajo.

No tuve la suerte de conocerlo personalmente, pero sí a muchas personas que eran muy cercanas a él. Peredo era una persona de principios sólidos, un líder natural que destacaba por ser muy respetuoso y honesto. Era una persona justa, que trataba por igual a los demás y se expresaba siempre con transparencia. Valores fundamentales para todo líder que quiere generar una influencia positiva en su organización y en su entorno.

Estos son algunos de los comportamientos de Peredo que pueden servir de ejemplo a los líderes:

  • Apasionado

“Yo no transmito partidos, yo transmito emociones”, dijo en una entrevista. El fútbol era su pasión y lo entendía como pocos. Un profesional que estaba siempre con la disposición de aprender y de aportar nuevas ideas en su trabajo.

Un líder debe conocer su negocio y expresar pasión si quiere inspirar a otros. 

  • Criticaba los hechos, no atacaba a las personas

Muchas veces, en circunstancias difíciles, donde los resultados no eran buenos y se vivían momentos de gran frustración, lo común y lo fácil para muchos otros periodistas y aficionados, era criticar e incluso en algunos casos insultar a jugadores, entrenadores y dirigentes. Peredo, por el contrario, expresaba sus ideas coherentemente y siempre con mucho respeto hacia todas las personas. Cuando tenía que criticar, intentaba siempre criticar los hechos y no a las personas. Criticaba la jugada, no al jugador. Criticaba alguna decisión, pero no al entrenador. Criticaba algún aspecto específico de la gestión, pero no al dirigente.

El mismo dijo alguna vez en un debate con otro periodista, “No es necesario insultar para criticar”.

Un líder debe ser coherente y liderar con el ejemplo, aún en los momentos más difíciles.

  • Positivo

Siempre con actitud positiva, siempre sonriente, sacándole una sonrisa a quien pudiera. Peredo pensaba positivamente y buscaba continuamente nuevos retos como profesional. Era una persona que inspiraba a los demás. Qué mejor ejemplo que haber contribuido, no sólo en los hinchas, pero también en los mismos jugadores, a creer en las posibilidades de clasificación de la selección al mundial. Peredo era generoso en elogiar los logros y los aspectos positivos de otras personas. Incluso cuando los resultados no habían sido buenos, siempre tenía algo positivo que reconocer.

La actitud positiva es un hábito que todos los líderes deben tener para inspirar a sus equipos a ser exitosos, aún en las circunstancias más difíciles. 

  • Generaba buenas relaciones con el equipo

Daniel Peredo demostraba auténtico interés por las demás personas, dedicando tiempo para escuchar y entender lo que era importante para cada persona de su equipo. Generaba un buen clima laboral, ayudando y logrando a que todos se sientan importantes y parte del equipo.

Mejorar la forma en que nos relacionamos en una organización tendrá sin duda alguna un efecto muy positivo en el desarrollo y en los resultados de una empresa.

  • Humilde

Era una persona humilde y eso lo hace aún más grande. Era una persona que escuchaba atentamente y respetaba opiniones diferentes a la suya, tratando de ver las cosas desde diferentes puntos de vista. Era una persona que reconocía y admitía rápidamente cuando se equivocaba. Era una persona agradecida, que trataba a las personas con cercanía, preocupándose por aprender y llamar por su nombre incluso a los chicos más nuevos que recién empezaban a trabajar con él. Peredo lograba que las personas se sientan importantes.

Un líder que actúa con humildad, mantiene una actitud de apertura para entender ideas diferentes a las propias y reconoce enfáticamente los aportes de los demás.

(foto pública en Facebook de Daniel Peredo)

Un líder que se comunica y se relaciona bien con otras personas tendrá sin duda alguna un efecto muy positivo en el desarrollo y los resultados de cualquier grupo humano.

Depende de cada uno de nosotros hacerlo, y cuando tengamos alguna duda, pensemos en ejemplos como el de Peredo, y tratemos siempre a los demás como nos gustaría que nos traten a nosotros.